Greenland

estartaperos #1

Doers
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Viajar a USA no es coger un low cost a Londres y ya está. Siempre hay algún motivo por el que viajas acojonado y con el canguelis de que un helado agente de aduanas baje el pulgar como Neron y no entres en el país, después de catorce o dieciseis horas de vuelos y escalas.

El abanico de motivos puede ser variado. Que no le acaben de convencer tus respuestas durante el interrogatorio de tercer grado, que te hayan pillado un alijo de jamon serrano embutido entre las camisetas, que haya algún inconveniente con la visa o que tu cara le recuerde al amante de su mujer. Por suerte yo siempre entraba en los “iunaitet esteits” con dos o tres gotas de sudor, pero con mi jamon, queso y vino, sanos y salvos. Por la comida dudo que te negaran la entrada, pero la multa no te la quitaba nadie. Y nunca fallaba, el agente acababa pidiéndome que le enseñara fotos de mis proyectos, porque antes me había hecho la pregunta trampa de “qué hace usted exactamente en educación”. Allí es cuando tragaba el último resto de saliba.

Pero si la aduana de San Francisco ya supone un mal trago, hacer escala en New York es una tortura por capitulos. El suplicio de las colas, acabar en pelotas con el cinturon en la cabeza y el interrogatorio de los Torquemadas con uniforme. Te vas acercando a ellos dentro de la laberíntica cola, como un ovino a punto de ser sacrificado. Por eso, todos recomiendan viajar via Zurich o Paris para luego hacer el salto directo a San Paco.

Sin duda lo mejor de este viaje, es ese momento mágico en que sobrevuelas Groenlandia. Es indescriptible. Son minutos y minutos viendo la sombra del avión barriendo un desierto helado, un mundo blanco donde juegas al “veo, veo” para descubrir osos, esquimales corriendo delante de ellos o focas espanzurradas sobre los icebergs. Un espectaculo que hay que disfrutar desde ventanilla, aunque luego tengas que despertar al vecino cuando aprieta la vejiga. Nunca, nunca, reserves asiento enlatado en las filas del centro. No te duermas y haz el check-in online para reservar asiento.

Se de Españoles que les han hecho volver a Spain porque habían quemado su visa de turista al entrar y salir demasiadas veces en poco espacio de tiempo. Se de un amigo que le hicieron jurar con la mano en la biblia, que resolvería sin dilacion una incidencia con su visa, sino no le dejaban pasar. Se que si te pillan engañando porque no has declarado comida, es una mancha muy negra en tu visado. Definitivamente, ser estartapero en Silicon, no es moco de pavo. Pero no te arrugues, esto solo es el comienzo de la aventura.

Y finalmente, cuando ya te rindes y caes como un tronco cortado sobre una cama o sofá, la primera palabra que aprendes en inglés es “jet-lag” que no es lo mismo que “good-luck”. Si no te has metido durante el vuelo una pastillita para regular el desfase de horarios (hay varias marcas en las farmacias) una semana viviendo como “un hombre lobo en San Fran”, te la chupas seguro. Luego, un día, te das cuenta de que la luz del sol no te mata y te conviertes en un ciudadano americano más.

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